jueves, 1 de diciembre de 2022

 CELEBRAMOS DEL DÍA DE LA CONSTITUCIÓN


 

CUENTO SOBRE LA CONSTITUCIÓN.

 

Al amanecer, caminito adelante, por la calle, Paco correteaba alegremente.

Jugaba con cualquier cosa que llegaba a sus pies. De pronto se detuvo y miró como su vecino, el librero, hacia limpieza en su librería. Rápidamente comenzó a curiosear a su alrededor, deteniéndose en un cajón lleno de libros, y preguntó a su vecino, que se encontraba muy atareado:


–    ¡Señor Alfonso!. ¿Puedo echarle un vistazo a este cajón?.

–    ¡Si,      claro!. Además si, quieres, me puedes ayudar a limpiarles el polvo y cuando termines, eliges uno y te lo llevas a casa -contestó el librero.

–    ¡ Pues si, es una buena idea!. Replicó Paco.

Apresuradamente cogió una bayeta, que le ofreció el librero y comenzó a limpiar todos los libros. Pero al cabo de un rato, Paco se sintió cansado y olvidó de limpiar uno de ellos, que se encontraba en lo más profundo del cajón.

De pronto escuchó una voz:

–    ¡Eh¡, ¿A mi no me limpias?

–    ¿Quién me habla?

–    !Soy yo!.

El niño miró a su alrededor, buscando ansiosamente de donde procedía la voz, pero no vio a nadie.

–    ¡Quien quiera que sea, que salga!.Vociferó Paco con voz temblorosa.

–    ¡ No puedo salir si no me ayudas !

–    Pero,¿dónde estás?

–    ¡Mira, estoy en el fondo del cajón!.

El niño buscó curiosamente dentro del cajón y encontró un libro polvoriento, y sorprendido preguntó:

 

–    ¿Acaso… eres tú el que me hablas?

–    -Si, soy yo. Sorprendido ¿no?

–    Claro, si yo dijese a alguien que' un libro me habla crees, ¿tu que se lo creerían?

–    -Pero, yo no soy un libro corno los demás.

–    !Ah! ¿nooo?. Entonces… ¿quién eres?, porque yo solo veo un libro.

–    Si, soy un libro, pero escrito con el esfuerzo de muchas personas.

–    Bueno,; pero al fin y al cabo, eres solo un libro, con una bandera y un escudo muy bonito en la portada. Pero todavía no sé, ¿por qué siendo un libro me puedes hablar?.

–    Yo siempre hablo al que me quiere escuchar.

–    Pero, dime de una vez, ¿quién eres?.

–    Soy la "CONSTITUCIÓN”.

–    La ¿Constitución?, ¿Y eso qué es?.

–    ¡ Anda siéntate! que te voy a contar mi historia. Hace algunos años, unas personas se reunieron…

–    ¿Y quiénes eran esas personas? - Interrumpió Paco.

–    Esas personas, eran como los capitanes de equipo de tu clase.

–    ¡Ah! sí. Venga, sigue contándola. -dijo Paco.

–    ...Y estuvieron muchos días hablando, sobre lo que era mejor para todos. Cuando decían algo que era bueno, y a todos les gustaban, votaban.

–    ¿Votaban?. ¿Cómo votaban, como las pelotas dando saltos? - dijo el niño riéndose.

–    ¡No, así no!. Votar quiere decir, que puedes elegir si algo te gusta o no. Igual que cuando tu profesor pregunta: ¿a quién le gusta jugar al fútbol?. Y levantáis la mano, pues es lo mismo. Y después de llegar a un acuerdo lo escribían. Así lo fueron haciendo un día y otro. Cuando por fin, terminaron el 6 de diciembre de 1978, lo pasaron a los libros creándome así. - señalándose el libro.

–    Y cuando terminaron, ¿qué pasó? -pregunto el niño.

–    Pues lo mismo, que en tu clase tenéis que cumplir unas normas, para que podáis estar mejor en ellas…

–    Si, la de respetar el turno de hablar, no dar voces, respetar a los compañeros...

–    Todas las personas, para poder vivir mejor, deben cumplir las normas que tengo escritas entre mis páginas - continuó hablando el libro.

 

Paco, a medida que el lizo seguía explicando su historia, se sentía más atraído por lo que decía, y no cesaba de preguntar:

 

–    Además de que las personas cumplan las normas,    ¿tu puedes ayudarlas, cuando tengan problemas?.

–    ¡Claro también. Solo tienen que buscar entre mis páginas lo que necesiten.

–    ¿Nada más?.

–    ¡Bueno, así de fácil, tampoco es!. Al igual que tu ,cuando tienes un problema y buscas a alguien para que te ayude, también existen personas que su trabajo consiste en ayudar a las personas que lo necesitan.

El niño, por un momento se quedó pensativo, y luego respondió:

–    ¡Sabes lo que te digo Constitución, que te elijo para llevarte a mi casa!.

–    ¡ Me parece estupendo!. Verás cuando me conozcas mejor como seremos grandes amigos - respondió el libro.


Paco se despidió del librero, que seguía muy atareado en la limpieza de su librería, y dirigiéndose al libro le dijo:


–    ¡Vámonos!, le diré a mi papá que hable contigo, como yo he hablado, porque  como hoy es fiesta, no trabaja. ¡Claro si es 6 de diciembre!.

 


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